domingo, 6 de noviembre de 2011

CAPITULO DOS

Miré los vestidos con cara rara. Ninguno me gustaba.
Quizá el rosa nº12... o el amarillo nº2...
No, muchas chicas estaban cogiendo esos.
Miré el verde nº7, pero me recordó a la Loma y decidí no cogerlo. Todos parecían haberlo olvidado, pero en mi cabeza seguía el recuerdo.
Entonces lo vi.

Era escote corazón, con una cinta de seda ciñendo la cintura. La falda de gasa suave llegaba hasta los pies, y caía con gracia. Era todo negro. Era perfecto.
-Mamá... -la llamé. Ella me miró. Sostenía uno muy soso de color azul. Yo le enseñé el negro, y me miró con precaución.
-Saskia, ¿te gusta de verdad? -me preguntó. Yo asentí y ella suspiró. Le pasó el código del vestido a la funcionaria que nos atendía, y con sorpresa, la mujer, joven y pelirroja, me entregó la caja marrón.
-Es extraño -me comentó con una sonrisa algo forzada -, tenías más probabilidades de elegir el verde nº 7, pero éste iba tercero en la clasificación, así que tampoco te has de preocupar -dijo. "Claro, pero yo todavía recuerdo lo que pasó, y es demasiado doloroso", pensé, mientras mi madre se despedía de la funcionaria.

Cogimos el tren aéreo hacia el Ayuntamiento, y allí, entregué a un funcionario del ala de Emparejamientos mi microficha. El hombre sonrió cuando le dije mi nombre.
-Ah, entonces tu padre es el directo del ala de Emparejamientos de éste Ayuntamiento, ¿verdad? -me preguntó. Yo asentí. Roald White era mi padre.
Salimos del Ayuntamiento, y mi madre me dio la mano.
-Mañana es el gran día.
Yo volví a asentir. Mañana era el gran día.

jueves, 27 de octubre de 2011

CAPITULO UNO

Caminábamos como ovejas, siguiendo al funcionario de Emparejamientos. Avery caminaba a mi lado, muy seria.
-¿Porque nos habrán llamado? -me preguntó. Yo no lo sabía, pero tenía una pequeña sospecha...
Volví a sentir esa opresión agradable en el pecho y me dije a mi misma que eso era imposible. Solo teníamos trece años...
-¿No crees que será por...? -empezó, pero todos nos callamos. El funcionario había abierto las puertas de plástico verde de la Sala de Actos de nuestro Ayuntamiento, y cientos de chicos y chicas de trece años de otros centros de primera enseñanza nos miraron con curiosidad. En silencio, nos sentamos, y otros funcionarios entraron en la sala. Una funcionaria alta y rubia encendió la terminal y la cúpula de nuestro Ayuntamiento apareció en la pantalla. El himno de la Sociedad retumbó por la sala, y las cúpulas de muchísimos ayuntamientos más aparecieron en pantalla. Después, la cara del Presidente de la Sociedad en primer plano.
-Por motivos que no voy a especificar aquí, la ley 3 párrafo 48-C queda anulada, y se sustituye por la ley que han propuesto los cargos mayores de las provincias de Oria y Edena: los individuos de trece años deberán ser emparejados de inmediato, a los diecisiete se legalizará el matrimonio y a los veintiun deberán vivir juntos en una de las casas fabricadas por nuestros arquitectos. Ésto hará que los nuevos individuos tengan una vida más llena y placentera con sus parejas. Por favor, ahora, los funcionarios y funcionarias os entregarán las microfichas que debéis rellenar con vuestros datos personales. Disculpen las molestias y que pasen una buena mañana.
Y otra vez salió la cabecera del principio. Cuando el video acabó, uno a uno, fuimos abandonando la sala. En la puerta, dos funcionarios nos repartieron las microfichas.

Mi corazonada había sido cierta.


Nombre: Saskia White Lopez.
Edad: 13.
Fecha de Nacimiento: 5 de junio (calendario de la Sociedad) 7 de junio (calendario médico)
Actividad de ocio favorita: natación.
Color favorito: azul.
Color de cabello: castaño.
Color de ojos: avellana.
Color de piel: blanco.
Peso: 47 kg.
Estatura: 170 cm.

Debajo, había que poner la foto de nuestra cara. Un poco nerviosa, coloqué la foto que me habían hecho en el centro de primera enseñanza. Salía seria, pero guapa, y no se me veía la peca en forma de estrella que tengo en el cuello. Lo descargué todo y lo metí de nuevo en la funda de la microficha. Palpé mi reliquia: un colgante con forma de búho que perteneció a mi bisabuela. Miré el tren aéreo despegar, y pensé... en quién sería mi pareja.